«Sapiens»: la historia de las ficciones que nos unen
Pocos ensayos han tenido el éxito de Sapiens, y se entiende: Yuval Noah Harari se atreve a contar en unos cientos de páginas toda la historia de nuestra especie, desde los cazadores-recolectores hasta la era de la biotecnología, con una prosa clara y un gusto evidente por la provocación.
Su esquema se apoya en tres grandes revoluciones: la cognitiva, que nos dio el lenguaje y la capacidad de imaginar; la agrícola, que Harari presenta casi como una trampa; y la científica, que nos ha dado un poder sin precedentes. Pero la idea que vertebra el libro es otra: los seres humanos cooperamos a gran escala porque compartimos ficciones. Los dioses, las naciones, las leyes o el dinero existen porque todos creemos en ellos.
Es un libro que invita a discutir. Los especialistas le reprochan generalizaciones y algunas afirmaciones demasiado rotundas, y no les falta razón. Pero como punto de partida para pensar de dónde venimos y por qué creemos lo que creemos, resulta difícil encontrar algo más estimulante.
La idea de que la divinidad es una creación humana, nacida del miedo y de la necesidad de sentido, es precisamente el tema de Y el hombre creó a Dios.