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Amando Lacueva

«Violetas de marzo»: un detective en el Berlín nazi

Por Amando Lacueva · · ★★★★

Sobre Violetas de marzo, de Philip Kerr

Philip Kerr tuvo una idea tan sencilla como poderosa: trasladar al detective duro de Chandler al Berlín de 1936, con la ciudad engalanada para los Juegos Olímpicos y el régimen nazi consolidando su poder. Así nació Bernie Gunther, antiguo policía reconvertido en investigador privado, cínico, ingenioso y mucho más decente de lo que aparenta.

En Violetas de marzo, Gunther recibe el encargo de un poderoso industrial para investigar la muerte de su hija y su yerno en un incendio. Lo que parece un robo con homicidio le conduce a un entramado de corrupción en el que se cruzan la Gestapo, las SS y la élite económica del Reich.

El gran mérito de Kerr es que la novela funciona en dos niveles. Como intriga, es impecable, con giros, persecuciones y diálogos afilados. Como retrato de época, es escalofriante: el lector percibe cómo el miedo se instala en la vida cotidiana y cómo cada uno elige qué está dispuesto a no ver.

Es el inicio de una larga serie y, para mí, uno de los mejores.

Espionaje, Gestapo y una ciudad sometida a una dictadura son también los ingredientes de El año de las cenizas, en la Barcelona de 1940.